martes, febrero 05, 2008

cierre


al menos por el momento, cerraré el blog.
y andaré en bicicleta con alguna dama de galante sombrero.

martes, enero 15, 2008

patagonia


me voy a la patagonia a ver amaneceres naranjas y a mirar el lago. hay que tomarse un respiro de esta ciudad injusta y apabullante.

jueves, diciembre 27, 2007

5 attempts

regalo de fin de año:


































martes, diciembre 18, 2007

El poeta septuagenario


Comí los alimentos del mundo. Mi mano tocó piedras de ciudades famosas y mi cuerpo, reducido ahora, pero sano y salvaje, atravesó calles más numerosas que las arrugas de un río. ¿Qué hombres no conocí? ¿Qué libros no he leído? ¿Qué ha de haber en el almacén de lo visible y de lo invisible que se me pueda vender como novedad? En las mañanas del mes de octubre, llenas de sol y de palomas, contemplo la explosión lenta de las flores del duraznero y me paseo tranquilo, gozando de buena digestión y de buena respiración, la lengua llena del gusto del café y un cigarrillo que humea entre mis dedos. Debí pasar por todo esto, la larga noche del deseo y la posesión, para llegar hasta aquí.
En mi mente martillean versos férreos, ajenos. Resuenan en mí como la primera vez. La belleza, que para Platón era reminiscencia, para mí, indefenso y libre, no es más que actualidad. La misma música aliterada me estremece de nuevo, cada vez, con delicias flamantes. El café: una sombra en relación con su regusto, con esa pesadez perfumada que se irradia, sutil, desde la punta de mi lengua, ahora. Lo que nos salva a nosotros, los viejos, es ver arder detrás el mundo, depositado sobre un lecho de ceniza palpitante. Sobre ese colchón estoy parado contemplando mi propia sombra que enconge lentamente en la mañana.
Que otros gocen hoy de la maravilla del nacimiento y del sabor de la primera entrega perfumada del mundo, o de la muchedumbre de fiestas nocturnas. El sol de los ciegos es más negro que la noche y el nacimiento más perfecto es la muerte. Mi luz es única. No la puedo cambiar. Y el humo de mi cigarrillo es más sólido y más azul que un ramo de ciudades.


Juan José Saer. en La mayor.

historia de la lectura



inventario en la roma antigua.
adviértanse las etiquetas con el título que cuelgan en el extremo de los rollos.