-!Qué extraño! - dijo la muchacha, avanzando cautelosamente -!Qué puerta más pesada!
La tocó, al hablar, y se cerró de pronto, con un golpe.
-!Dios mío! -dijo el hombre- Me parece que no tiene picaporte del lado de adentro. !Cómo nos han encerrado a los dos!
-A los dos no. A uno solo -dijo la muchacha. Pasó a través de la puerta y desapareció.
I. A. Ireland, Visitations (1919)
sábado, mayo 19, 2007
Final para un cuento fantástico
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20:01
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