sábado, septiembre 22, 2007

cien dólares

a T.W.

Todos empezaron con malas direcciones. Las calles se apellidan como prostitutas. Una chica con un tatuaje de lágrimas me sonríe y me dice cariño no hay nada que cien dólares no puedan solucionar. Los trajes lucen como pájaros negros y el barman sirve el rum como lo haría un cuervo. He enviado una carta por cada año en prisión. La música sube por las canaletas: ¡una belleza tan que se desmenuza! Ya no hay nadie que quiera escucharme y ella danza y me susurra al oído "oh lo he visto todo, lo he visto todo a través de la ventana amarilla del tren nocturno".

0 se soltaron: