a T.W.
Todos empezaron con malas direcciones. Las calles se apellidan como prostitutas. Una chica con un tatuaje de lágrimas me sonríe y me dice cariño no hay nada que cien dólares no puedan solucionar. Los trajes lucen como pájaros negros y el barman sirve el rum como lo haría un cuervo. He enviado una carta por cada año en prisión. La música sube por las canaletas: ¡una belleza tan que se desmenuza! Ya no hay nadie que quiera escucharme y ella danza y me susurra al oído "oh lo he visto todo, lo he visto todo a través de la ventana amarilla del tren nocturno".
sábado, septiembre 22, 2007
cien dólares
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a la/s
02:07
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